La irrupción de la tecnología digital en la industria del transporte marítimo

McKinsey proyecta una total modificación del escenario actual y la extinción de los intermediarios


En 1967, la Junta Británica de Muelles de Transporte (BTDB) encargó a McKinsey que evaluara un reciente desarrollo que acababa de irrumpir en América, se trataba de un contenedor. Los primeros buques construidos expresamente para esta nueva forma de envío de carga habían sido lanzados recientemente, y solo unas pocas navieras estadounidenses los llevaron a bordo. Un informe de McKinsey de entonces aconsejó al BTDB a que reconsiderara todo a la luz de la nueva irrupción.


importamos y exportamos cargas LCL y carga FCL en modalidad aérea y marítima.



Actualmente, la industria se ve afectada por una nueva irrupción:

las tecnologías digitales, la big data y el Internet de las cosas.


Un escenario posible McKinsey propone imaginar el escenario dentro de 50 años: cuando los buques autónomos de 50,000 TEUs surquen los mares, tal vez junto con contenedores flotantes modulares tipo dron, en un mundo donde el volumen del comercio de contenedores será de dos a cinco veces mayor al de la actualidad.


El tránsito intrarregional de corta distancia aumentará, la automatización y la robótica dispersarán los rastros de la fabricación. Los flujos de contenedores en el Lejano Oriente seguirán siendo enormes, y la segunda ruta comercial más importante podría conectar América con África, con una escala en el sur de Asia.


Después de múltiples ciclos de exceso de capacidad y consolidación que destruyeron el valor del transporte marítimo, podrían surgir tres o cuatro principales navieras portacontenedores: independientes, con acceso digital, orientadas fuertemente al cliente y con prácticas comerciales innovadoras; también es posible que existan pequeñas filiales de gigantes tecnológicos que combinan lo digital y lo físico.


El freight forwarder como negocio independiente prácticamente se habrá extinguido, ya que las interacciones digitales reducirán la necesidad de intermediarios. Todos los actores subsistentes estarán estrechamente conectados a través de ecosistemas de datos, tendrán interacciones con el cliente y sistemas operativos completamente digitalizados.


Una cadena de transporte completamente autónoma se extenderá desde la carga, estiba y la navegación hasta la descarga directa en trenes y camiones autónomos, con entregas de última hora mediante el uso de drones.


Algunos clientes dispuestos a pagar una prima querrán que los proveedores de logística de contenedores se integren por completo en sus cadenas de suministro. Otros, en cambio, seguirán exigiendo el transporte marítimo más barato. Ambos esperarán que la transparencia y la confiabilidad sean la norma y no la excepción.


Panorama desalentador

Claramente para la industria del transporte de carga marítima que sufre una desaceleración en el crecimiento del comercio, el descrito es un escenario desalentador. Pero ¿Qué pueden hacer los ejecutivos del sector ante esto?


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En primer lugar, McKinsey recomienda a las navieras invertir en tecnologías digitales para diferenciar sus productos, y obviar a los intermediarios de sus cadenas de valor, mejorar el servicio al cliente, aumentar la productividad y reducir los costos. El riesgo actual es que los gigantes tecnológicos y los actores digitales irrumpan y capturen la mayor parte del valor en las relaciones con los clientes al moverse más rápido que los actuales propietarios del negocio.


McKinsey destaca en segundo lugar el concepto de “integración”. De acuerdo al reporte, las innovaciones de la próxima generación deberán orquestarse en toda la cadena de valor. Los transportistas y los operadores de terminales comparten una agenda especialmente rica: buques más grandes emparejados con inversiones en infraestructura para terminales, recaladas de buques más grandes y con mayor cantidad de contenedores. Los proveedores de logística integrados pueden hacer que los freight forwarders sean irrelevantes, al dominar toda la complejidad del proceso y la interfaz del cliente.


Finalmente recomienda ser “valiente”, puesto que la industria naviera se construyó sobre la visión de líderes fuertes que se atrevieron a navegar a través de las tormentas. Aunque ahora enfrenta nuevamente un período de quiebre, esta vez por parte de las tecnologías digitales, hay un camino a seguir para las empresas que desean y pueden aprovechar el día.



Fuente: Mundomaritimo.cl / 31 de octubre de 2017